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domingo, 5 de mayo de 2013

Gobierno de Calle = Eficiencia o Nada!



El momento estelar que vive la revolución, requiere de herramientas que contribuyan a perfeccionar las políticas públicas y garantizar su eficiencia. En términos estratégicos el gobierno socialista de Nicolás Maduro ha emprendido la tarea de consolidar la fórmula de transferir poder al pueblo con el llamado “gobierno de calle”; desplegando el gabinete hacia los campos sociales en los espacios urbanos y rurales atendiendo directamente las demandas de la población y lo más importante, haciendo seguimiento de las políticas y programas ya emprendidos por la revolución. Con esto se busca convertir el lema de Eficiencia o Nada! en la estrategia vanguardista para engranar responsabilidades, en el marco de la ejecución del Plan de Desarrollo Socialista de la Nación 2013-2019. En este punto, el debate es fundamental para avivar la conciencia sobre la urgencia de terminar de pulverizar el antiguo sistema oprobioso de la derecha, que aunque derrotado electoralmente, todavía mantiene algunos rezagos infames en el burocratismo de la administración pública, en la ceguera sobre los verdaderos y acuciantes problemas del país y en el infortunio capitalista, responsable principal del egoísmo que incita a la deformación de valores, al consumo desmedido, a la destrucción de los recursos naturales y al desborde de la propaganda subversiva contra la política revolucionaria y el sentido humano de la vida. Por eso en la concepción revolucionaria del poder, la consigna debe ser todo el poder para el pueblo, pero también la integración del trabajo consciente del alto gobierno, orientado por las capacidades para pensar con amplitud y sinceridad sobre los problemas de la praxis revolucionaria y el desarrollo socialista. Como complemento a esta política se crean las Regiones Estratégicas de Desarrollo Integral, a los fines de innovar en el seguimiento a los planes y medidas gubernamentales para reforzar la eficiencia de la gestión pública  y como lo ha señalado el propio Jefe de Estado, la idea es un mejor gobierno, más socialista, más humano y más chavista. En este sentido, las seis regiones de desarrollo: Central, Occidental, Los Llanos, Oriental, Guayana, Marítima e Insular, inspiradas en las Redes Estratégicas de Defensa Integral, son la punta de lanza para hacer cumplir los grandes postulados del Plan de la Patria. En esta tarea, es necesario articular tanto el trabajo de las instituciones y el pueblo, como de los órganos comunicacionales y los temas de agenda deben garantizar la construcción de un catastro social que englobe la orientación hacia un modelo de desarrollo cuidadosamente avalado por los grandes objetivos históricos del “Plan Socialista” de la patria, pensado siempre en una prosperidad y bienestar sustentado en las responsabilidades compartidas, en la ética de la gestión pública, en la ejecución de planes, programas y proyectos, en la mejora de las condiciones de vida, en la reducción de las desigualdades, en la ampliación de la inclusión social. Siendo así, es de esperar que las grandes Misiones y las Micromisiones cuenten con una intervención apropiada a las exigencias sociopolíticas y al marco contextual en los cuales se busca impactar. Por eso un elemento fundamental es el apoyo en el trabajo y en torno a ello el propio Presidente Nicolás Maduro, decidido a cambiar la forma de lucha, ha hecho un llamado a la clase trabajadora para que no solamente esté preparada para movilizarse y demostrar el alto nivel de conciencia revolucionaria, sino a la vez para  comprometerse a fondo con las grandes tareas trazadas por el gobierno socialista. De allí que se podría catalogar el “gobierno de calle” como el principal desafió en el camino socialista hacia una “Gestión de Gobierno Perfecta”. La apuesta entonces es por el futuro y por una política de altura que obedezca a una doble orientación, la regeneración de la administración del Estado en sus formulaciones críticas e implementación de las políticas públicas y en reconocer a escala local, regional y nacional, que las soluciones mediante la organización participativa son posibles. Todo ello requiere poner en el vértice de las tareas ideológicas, organizativas y de gestión, la ética de los deberes, no como expresión abstracta, si no como referente para la acción, para la reforma de las mentes y como principio para el autoexamen sobre las deficiencias, las debilidades, los errores y las fallas incubadas en el interior del aparato burocrático. Por ello la vía inmediata para pasar de la burocracia frágil a la democracia auténtica y a la Revolución fuerte, implica un cambio de espíritu y sobre todo despertar al pueblo y fomentar su interés en los grandes temas del pensamiento revolucionario y hacerse cargo de los grandes problemas, dejando de lado el escepticismo, la desconfianza y la mala hierba de la corrupción. “Eficiencia o Nada” es el eslogan y de lograrlo tendremos una gobernabilidad verdaderamente liberadora y una gestión orientada, como mandaba Hugo Chávez, hacia la verdadera felicidad social. En función de esos principios la nueva cultura administrativa supone acompañar el fortalecimiento del poder popular en todas sus expresiones, y su conexión directa con las zonas de desarrollo ideadas en este momento histórico para fortalecer la nueva hegemonía de la política presidencial, cuyo liderazgo tiene en Nicolás Maduro la posibilidad de romper los eslabones de las debilidades y aplicar el poder bajo el “método de la planificación estratégica” como mejor para cumplir esta tarea, adelantar el proceso participativo, resolver las incertidumbres, y trazar junto a su equipo de trabajo una línea de propósitos para actuar en consecuencia.


Hugo Cabezas
Caracas 1 y 30 pm




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